lunes, 4 de febrero de 2008

Liga Fútbol Sala | Altamar Capital 0 – Salesianos Atocha AA 7

El Salesianos pone el turbo

Brillante victoria del Salesianos. Gran solidez defensiva y baile en ataque. Pablo volvió a mantener su portería a cero.

Paco Trueba 5/02/2008
Al Salesianos no lo detiene ni el amarillo, que es el color del azufre, del adulterio y de los herejes. Tampoco lo paró el Altamar, que es un equipo mediocre que viste como murió Molière. Y no es que el líder no encuentre ni dificultades ni enemigos; es que salta sobre ellas y sobre ellos con la agilidad de esos atletas que vuelan sobre las vallas. Esa es la gran diferencia con el resto de equipos, los que aparecen varios puntos atrás y mucho más lejos: la forma de resolver los problemas y deshacer los nudos. El Salesianos se broncea con el sol que abrasa a otros equipos, se embellece con lo que apena a los demás.

Desde muchos puntos de vista era un partido para fallar. Desconocer la altura del rival incorporaba una obligación y desafiaba un destino demasiado evidente. La calidad del Altamar exigía otro esfuerzo. Pues cada una de esas pruebas fue superada con nota, con la audacia que permite salir de los embrollos a los héroes y a los campeones de Liga.

El Salesianos se frotó las manos cuando descubrió que el adversario le oponía un mediocampo sin especialistas. Y que tras ellos no había absolutamente nada. Eso, que permitió respirar profundo a la defensa, abrió un mundo para el juego de ataque, al que estos partidos melodramáticos le sirven de inspiración. Desde el primer instante quedó claro que el equipo se había tomado el encuentro con un entusiasmo especial. Sí, es posible que sean buenos actores, pero de grandes escenarios. Y es fácil que Sanchinarro les recuerde a esos estadios ingleses que cantan como los coros del infierno. El Salesianos adelantaba su conocida contundencia y parecía encarrilar el partido con una facilidad asombrosa.

Y si en la previa hablábamos de películas, de actores y de premios. Ahora hablamos de artistas, de finos estilistas, de jugadas y de goles espectaculares.

Los refuerzos de última hora encajaron perfectamente en el estilo de juego, hoy más atractivo y preciosista que nunca. Pablo completó un excelente partido, por momentos se disfrazó de Guti (tres asistencias) y en otros momentos de Koeman (gran gol de fuerte disparo que entró casi por la escuadra).

Y Montero, aclimatado a su nuevo puesto de jugador, estuvo también sobresaliente tanto en defensa como en ataque. Consiguiendo abrir el partido con un primer gol de bellísima factura. Desde el comienzo, recuperación en defensa, mágico pase de García Caro, y genial gol.

De lo que no cabe duda es de que la inversión en nuevos fichajes ha despertado la alegría. El equipo exhibió ayer la vieja generosidad que ha definido siempre al club. Entregarlo todo y siempre. Volcarse y revolcarse. Si la camiseta es blanca es para que se noten las heridas y el barro, la única filosofía posible. Atacar y atacar.

El partido en sí no tuvo más historia que la que quiso escribir el visitante. Salesianos presionó ordenadamente, defendió contundentemente y atacó con brillantez. Posiblemente el mejor partido de toda la temporada. No se cansaron de moverse, de tocar el balón, de desquiciar a los contrarios y sobre todo de golearles.

El Salesianos se hizo con el partido a base de jugar al fútbol. No es que sobara el balón hasta borrarle la marca, porque la velocidad de los despliegues hace imposible que nadie se encariñe del balón. Es más bien que sus contragolpes terminaron por asustar al Altamar, que había salido observando al rival por encima del hombro, seguro de sí mismo, y terminó mirándolo de reojo, desconfiado del viento. Con otros méritos por confirmar, el Salesianos es un rayo, un equipo agresivo y vertical, una flecha.

Aunque la rapidez parte de un compromiso general que incluye a Pablo y sus saques de portería, Peska es un jugador clave en esas maniobras. Siguiendo con la idea de la flecha, él sería el arquero. El joven defensa es uno de esos futbolistas que ya tiene hechos los deberes cuando le llega el balón. En ese intervalo que va del pase del compañero al control propio, Peska ya ha oteado el horizonte y ha analizado las posiciones enemigas. Eso le hace ganar tiempo y posición, a la vez que le permite ajustar el sextante.

Luego, sus pases son prodigiosos y los agradece tanto García Caro como los hubiera agradecido Iván, por citar a uno que no está. Para un delantero esos balones que buscan la espalda de los centrales son una bendición, ya que le ahorran la mitad de trabajo.

Pese al gol de Montero, el Altamar continuaba atrincherado en su campo. Con nulas opciones de marcar, pero bloqueando una y otra vez los ataques del Salesianos.

Muy pronto, la organización sucumbió ante el talento. Y no apunto al talento salvaje, esa explosión de ingenio espontáneo que ya disfrutamos en algún otro partido. Hablo en este caso de un talento con mapa y tuberías, que tiene como primer y último objetivo el gol, el primero y el séptimo.

Y fueron cayendo.

Uno tras otro, los feroces ataques del Salesianos empezaban a dar fruto. Con una gran movilidad en ataque (merito de todos los jugadores) se conseguía llegar una y otra vez a la portería de Álvaro González, que aturdido por la invasión, se refugiaba bajo los palos.

El gran juego en defensa, que anuló por completo a la delantera rival, beneficiaba sobre todo al punta, García Caro, que anotó su tercer hattrick de la temporada en tres fulgurantes salidas al ataque. No perdamos de vista el segundo de sus goles, en un increíble pase de tacón del “visto desde arriba” Zinedine Zidane.
Los tres de idéntica factura, fueron definidos con pierna derecha e izquierda a discreción. No se le podrá negar a este futbolista que tiene variados recursos para llegar al gol, o a los goles (18 en cinco partidos).

A parte del sublime pase de tacón del 10, Kike completó otro de sus intachables partidos en defensa. No se le recuerda un solo fallo, y si él mismo se pusiera un pero, seria no haber anotado un gol. Otras ocasiones tendrá.

Otro de los detalles que volcaron el partido a favor del Salesianos, fue su tremenda salida por bandas. Peska y Pablo son un puñal. Tienen calidad, velocidad, visión de juego y gol. Y en una de esas arrancadas llenas de lo antes mencionado, llegó el posiblemente mejor gol del partido. Peska fue sorteando uno tras otro a todos los rivales que le salían al paso, y con una paciencia pasmosa alojó el balón en la red rival. Perfecto y precioso.

Miguel cierra el abanico de cracks que deja la crónica del partido. Estuvo magnifico en todas sus intervenciones, pase de gol incluido. Equilibra sabiamente las arrancadas de juventud de los extremos, y mantiene con orden y calidad el juego en el centro del campo.

El detalle: el récord de Pablo continua; 50 minutos
El Altamar era una dura prueba para la racha de imbatibilidad que acumulaba Pablo, pero una sólida defensa y un par de intervenciones de merito sobraron para mantener la portería a cero. El día que estrenaba equipación al final resultó ser uno de los más tranquilos.

Brillante, grande, bella, espectacular, atractiva, preciosa, excelente, sobresaliente, mágica, genial, contundente, sublime, magnifica… cualquier adjetivo utilizado en esta crónica es valido para resumir el partido que vimos ayer en Sanchinarro. Posiblemente el mejor Salesianos de la temporada salió a escena. La chica era la Victoria, el bueno, el equipo, y el decorado, el buen fútbol. Confirmado. Hubo beso.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Grande grande la victoria de ayer!!

Acabé muy satisfecho del juego desplegado!!

Cierto es que eran inferiores, pero no les dimos ni una sola oportunidad en todo el partido!! Mantuvimos el nivel en defensa hasta el final, no regalamos ocasiones y nos movimos contínuamente en ataque durante todo el partido...

Este es el camino!! Ahora hay que medir esta mejoría ante rivales más exigentes, pero jugando a este nivel, daremos guerra a todos!!

Vamossss Salesianos Atocha AA!!

Es divino el estandaaarte... Nananá naná nanaaaaaa!!!