miércoles, 9 de enero de 2008

Liga de Fútbol Sala | Salesianos Atocha AA 9 - Intrum 4

El primero de la clase

El Salesianos gana en su debut con un partido en el que fueron de menos a más. García Caro, Kike y Peska, goleadores. El Intrum no asustó. Pablo Alcazar estuvo serio bajo palos

SALESIANOS ATOCHA AA 9
INTRUM 4

Salesianos Atocha AA: Pablo Alcazar, Kike, Córdoba, Peska, García Caro, Miguel y Antonio. En el banquillo; David Montero.
Intrum: Un huevo de tíos vestidos de negro.

Goleadores: García Caro (6), Kike (2), Peska (1)
Árbitro: Ignacio Trigo.

Incidencias: Sanchinarro. 6 espectadores.
Paco Trueba 9/1/2008

El “susto” del primer partido de liga ya es historia y sirvió para analizar la altura del Salesianos en una situación de riesgo que no admitía vuelta de hoja ni partido de desempate. Prueba superada. El equipo tiene cuerpo y cabeza, y no se atisban los nervios de los primerizos o los inseguros. El terreno de juego de Sanchinarro, además, cumplió con su papel de escenario perfecto para las noches perfectas y habrá que esperar ahora a que pasen los iguales y los parecidos.

El Intrum, por cierto, duró un suspiro, pero fue un suspiro profundo. Saltó al campo conectado al partido, tocó bien y disfrutó de la primera ocasión de gol. El remate fue claro, malo y no sabría decir por que el balón salió fuera. Pese a todo, el muchacho dejó detalles de clase y, como tiene entradas y perfil argelino, se entiende que alguien, alguna tarde, quisiera jugar a los parecidos y deslizara el nombre de Zidane. La ocurrencia sería divertida si el muchacho no la llevara clavada entre pecho y espalda.

El Salesianos respondió contundentemente: Peska provocó un barullo en el área, metió el pie no se sabe bien como, el balón pego en el palo y García Caro empujó el balón en línea de gol. Hay que reconocerle a este jugador su suerte, su colocación, y una especie de varita mágica que le hace convertir en goles casi todas sus intervenciones. El Intrum salió aturdido de la jugada, porque los postes no suelen ser campanas de boda. Desde ese momento, los de negro fueron perdiendo, poco a poco, concentración y confianza, como si todo lo que no debía pasar estuviera a punto de hacerlo.

Tan solo en tres minutos, Salesianos ya estaba delante en el marcador. Pero descolocado. Llegados a este punto, nos deberíamos preguntar que haría un elefante en una cacharrería, y seguramente la respuesta que obtendríamos es; jugar con un 2 – 2.
Suele ser pecado de juventud, el vestir con ropa ancha, pantalones caídos y gorra. Y eso le sucedió al Salesianos, que cedió a la modernidad, e intentó instaurar un nuevo sistema de juego sobre el que no se ha cimentado su historia. Y así, le empataron.

Una rápida maniobra del entrenador provocó la vuelta a la normalidad. El regreso a la historia, y el orden defensivo.

Y así, un gran García Caro, asistido por sus compañeros, se encargó de dinamitar el partido. En sus siguientes tres disparos, tres goles. Ahora recapaciten, si nos dedicamos a crear páginas web para que Raúl vuelva a la selección, este chico se merece, por lo menos, un post it pegado de cada uno de nuestros frigoríficos.

Con el Intrum groggy, Kike aprovechó para sumarse al ataque. Montero para dar minutos a todos los jugadores. Córdoba para ir creciendo en su juego. Peska para demostrar su juventud, y Antonio y Miguel para aclarar que ellos están ahí para disputar un puesto. No los consideremos suplentes tan pronto, sino miren la lucha entre Guti y Baptista.

Lo que le siguió fue un partido disputado. Una primera parte correcta. Cuatro goles. Y varias paradas de merito de Pablo Alcazar. Una dura entrada de Córdoba, que acabó con amarilla, y midiendo sus actuaciones en defensa. Y la sensación de que los primeros tres puntos estaban cerca.

Pero aun faltaba la segunda parte. Con otros cinco goles del Salesianos. Mayor seguridad defensiva, rápidas y brillantes salidas al contraataque, y la confirmación del 7.
Lo de García Caro, por cierto, tampoco sorprende demasiado. Si su resurrección es total, su adaptación a las exigencias de la Liga nunca se ha puesto en duda. Es como si el torneo encajara perfectamente con su personalidad y con su ambición. Y con su edad. Con el tiempo nos mejora el gusto y la precisión. Que le pregunten al Milán.

El Intrum no volvió a acercarse al área de Pablo hasta pasados 15 minutos, cuando el lateral con poco pelo osó irrumpir en los terrenos de Kike. Superado Antonio, el madrileño fue embestido por un camión de los que transportan vigas para construir puentes. Lo peor para él es que no pudo ni tomar la matrícula ni reclamar falta. Tan solo admirar el túnel. Y lo que comenzó bajo tierra, terminó por el aire, con un estupendo gol de vaselina. El gol de partido. Inútil. Pero bello.
El Salesianos se había apoderado por completo del encuentro y empezaba a disfrutar de las noches europeas, las suyas. Los goles y el buen fútbol daban la razón a Montero, que había dejado en el banquillo a Miguel y mantenía el conjunto Kike-Peska-Córdoba-Paco, el mismo que jugó en Maria Auxiliadora. La virtud del grupo es que cada uno parece mejor en combinación con los otros. Hasta Córdoba se está rehabilitando después de una breve crisis existencial y de forma.

Era uno de esos partidos que te caen en los brazos si los estiras. Y así lo entendió Antonio, al que le bastó esperar. El enésimo gol del Salesianos nació caminando. Córdoba dominó su terreno de juego y aguardó a que la defensa negra se descosiera sola. Entonces, centró a Antonio, que había iniciado el desmarque. El extremo nos recordó otra vez que nada es lo que parece. Creímos que había controlado mal y hasta le vimos torpe, zapatones. Finge. En el instante exacto asistió a Kike, que seguía la jugada y fusiló al portero, que dio pena cariñosa.

El Salesianos mantiene en Sanchinarro un prestigio intacto que se renueva con partidos así, implacables. No es tanto el juego, como la certeza: perderás. Antes o después. Se comprende bien porque es un sentimiento parecido al que nos asalta a nosotros cuando jugamos contra la selección italiana o cuando los vemos a ellos en la playa cerca de nuestras mujeres. Perderemos.
No se puede reprochar que el Salesianos se hubiera distraído y pensara ya en otros asuntos de peso como los próximos partidos o los regalos de Reyes. Y fruto de ese despiste llegó la última aproximación del Intrum, una jugada que el se envenenó. Entonces caímos en que Pablo Alcazar no se había pasado por el control de firmas. Ni paradas ni milagros. Insólito. Y breve. Un grandón chutó y Pablo paró dos veces, el tiro y el rebote. Ya estábamos todos.

La conclusión es que el Salesianos continúa creciendo y al mismo tiempo reconociendo alternativas (Miguel y Antonio funcionan). Lo más positivo es que en ese proceso se comporta como los equipos hechos, con todo por delante y cada vez más cerca de todo.



Los jugadores:

Pablo Alcazar: Se mostró seguro y la mayoría de los goles que recibió fueron por problemas defensivos.

Carlos Córdoba: Empezó muy flojo y mejoró a lo largo del partido. Se mota mucho su bajo estado de forma.

Enrique Duque: Se hizo con el balón y se encargó de sacarlo jugado cuando más problemas tenía el equipo, completó un gran encuentro.

Peska: No dejó de correr en todo el partido y dejó algunos destellos de auténtico crack.

Antonio Aragones: Completó un buen partido, aunque se le vio un poco bajo de forma.

Miguel Angel: Jugó un buen partido y sólo le falto el gol.

Garcia Caro: Marcó 6 goles, estuvo siempre donde tenía que estar. Está en un gran momento.


El crack: Garcia Caro demostró su magnifico estado de forma con 6 importantes goles.

El dandy: Montero, sin lugar a dudas, el que más clase tenía.

El duro: Carlos Córdoba bien pudo merecer la expulsión y complicarle la vida a su equipo tras varias faltas en defensa.

Vaya dia: Miguel Angel aunque lo intentó de todas las formas posibles, se fue sin marcar.

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