Recital en Sanchinarro
Exhibición del Salesianos ante un gran Cortefiel. La defensa visitante, prodigiosa. García Caro (2), Peska (2) y Kike (1) goleadores. Ignacio Sánchez, única opción local. Pablo Alcázar inmenso, evitó el empate en la última jugada.
Paco Trueba 16/1/2008
Hay lugares y momentos donde se descubren los equipos y los futbolistas. Hay situaciones que reparten diplomas y medallas. Hay cumbres. Y el Salesianos coronó la suya, su Everest, su partido. No sólo venció en Sanchinarro: lo conquistó. La hazaña trasciende la suerte o la inspiración de una noche. Significa, sencillamente, que el Salesianos es mejor. Y como también es joven es fácil imaginar que esto es el principio de un equipo y el final de otro.
Para resumir se podría decir que todo es mejor de lo que pensábamos. Empezando por Montero (el mister), al que le suponíamos más simpático y peor entrenador. Y siguiendo por Kike, un central fabuloso, homérico. Si su rendimiento estaba siendo altísimo en los últimos partidos, anoche completó una exhibición memorable. No es sólo un defensa rápido, seguro, con fútbol y con sentido de la anticipación además es un central que ataca a la moral de los delanteros, que acaban por sentirse alevines y por parecer llorosos, lastimados.
Pero el mérito fundamental no ha sido el descubrimiento, sino provocar la coincidencia. Miguel, o Córdoba se aproximan por fin a nuestras expectativas. Hasta Iván se ha unido a la inspiración general. Por no mencionar a Pablo, del que no esperábamos tanta influencia en la portería. Si a esa irrupción sumas los seguros de vida, me refiero a los jugadores eternos (Peska, García Caro, Kike), el resultado es un equipo que lo tiene todo. Ayer, al menos, lo tuvo.
Planteamiento. De inicio se reconocieron las fortalezas de uno y las debilidades del otro. Mientras Montero apostó por el equipo de los últimos encuentros, con Córdoba en el banquillo, el entrenador local dio entrada en el cinco a Daniel Ruiz y a Jaime Sampol, que se habían entrenado con los suplentes durante la semana.
Entre las aportaciones de Montero se cuenta un compromiso general en defensa que convierte al equipo en una zarza en movimiento. Después, capturado el balón, el siguiente trámite se resuelve como una centella, en un par de pases. De esa forma, el centro del campo se ahorra el trabajo engorroso de masticar la jugada. Por eso no se echaron en falta arquitectos en Sanchinarro.
Aun así, el partido comenzó cuesta arriba.
Estuvieron serios los dos equipos durante los primeros compases del partido, y se antojaba difícil que alguno de los dos se adelantara en el marcador. Pero ocurrió.Un rebote en el área, con su posterior indecisión defensiva propició el primer tanto de Cortefiel. Daniel Ruiz fusiló a Pablo Alcázar.
Golpe. La respuesta del Salesianos fue un grito en la trompa de Eustaquio. Peska tocó en largo, la defensa intentó anticiparse, pero un brillante y batallador García Caro logró meter el pie justo en el momento preciso. Ese gol mostró una de sus habilidades principales; el don de la oportunidad y de la colocación. Parece que lleve un gps en la bota.
Entretanto, el Salesianos ya había crecido varios centímetros. Aunque el resultado todavía era incierto, su superioridad era aplastante. De hecho, en cada contragolpe daba la impresión de que se abriría la vía de una goleada.
Pero todo se volvió a poner en contra. Un disparo sin excesivo peligro, rebotó en el cuerpo de García Caro, y Jaime Sampol remató a placer. 2-1.
La noticia del día fue la breve, a la par que brillante, aparición de Iván Blanco. Estuvo pocos minutos en el terreno de juego, pero todo lo hizo bien.Iván tiene un cuerpo que es como la compuerta de un embalse y además hasta se acompaña de ciertas sutilezas. Es, sin tratarse de un diplomado en estrategia, más vertical y más técnico que el resto, y más contundente que la media. Es, creo yo, un jugador indispensable para desatascar cualquier partido.
El partido estaba tan inclinado hacia el Salesianos que ganaba hasta los choques individuales. Kike se estrelló con Ignacio Sánchez y el de Cortefiel rodó por el suelo, malherido. Cada patada a Iván pasaba por un puntapié a un bisonte. La diferencia física era abismal y la psíquica, abisal.
Y con la superioridad física de Iván llegó el empate. Gran movimiento del 9, que asistió con un pase imposible entre la defensa y el portero. García Caro, impredecible remató de la única manera posible; la mejor, la de los grandes, la que un día patentó Di Stefano. Golazo de tacón. Y tablas en el marcador.
Fue una breve alegría: En otro error defensivo, o gesto de mala suerte. El Cortefiel se volvió a adelantar, eso sí, seria la última vez.
El descanso espoleó al Salesianos. Se marcharon al vestuario, donde hubo referéndum, votación, determinación y solución. Ganar. Es increíble la fuerza mental que desprende este equipo. Superan física y psicológicamente al cualquier rival, y ayer, no iba a ser la excepción.
El Cortefiel se plantó en el campo cobarde, retrasado. Parece que no sabían que veinticinco minuti son molto longo en Sanchinarro. Aunque se percataron a la primera de su error, Kike chutó, un defensa envenenó el balón, y gol. Empate. El último de todos.
A partir de ahí no había dictaduras estables. Cada rugido del Cortefiel se respondía con un espadazo del Salesianos, que domina el esgrima y su coreografía. El equipo de Montero, más que sólido y contundente, es ágil como un mosquetero. La falta de peso de sus centrocampistas dibuja un equipo más liviano, muy del tipo de Errol Flynn. Muy lucido contra rivales con daga y muy arriesgado frente a enemigos con pistola, como hemos visto y veremos.
Fue entonces cuando Montero decidió buscar soluciones sobre la marcha: y se vistió de corto, dispuesto a rescatar el partido y la victoria. Su fortaleza física animó al conjunto blanco. El equipo se sintió como un león al que le quitan una astilla.
Y a partir de ahí, samba. Juego vertical. Contraataque. Y defensa numantina.
Dos goles de Peska, que distanció el partido, y no solo en el marcador, sino en esperanza, en fe. Dos goles que valieron una victoria.
Cómo sería el partido que el equipo comprendió que aquella era la noche perfecta y decidió ensayar varios libres directos.
Con el ultimo gol el Salesianos completaba un encuentro asombroso y reconciliador, generoso y gratificante. Es una certeza que el equipo tiene mil formas de llegar al gol y que sólo debe aprender a cerrar las ventanas, que las corrientes son muy malas. El Cortefiel se rebeló contra su mala fortuna y Jaime Sampol marcó un gol que maquilló la ofensa.
Y ojo, que en la última jugada se estuvo a punto de perder la batalla de los cuarenta y nueve minutos. Barullo en el área, y gol casi seguro. Pero no. La mano de Dios.
En el último segundo del partido, casi sobre el pitido final, Pablo se lanzó hacia su derecha, trazando un vuelo en arco que terminó en la base del poste, donde impactaron a cien por hora sus guantes y el balón. Allí, en ese lugar donde no suelen alcanzar los porteros, nos recordó su absoluta importancia en el partido, su responsabilidad total en la victoria del Salesianos Atocha. Sí, como tenemos memoria de sardina, para explicar lo sucedido pensábamos hablar de la suerte, de la buena y de la mala, olvidando los cien milagros de Pablo o acostumbrados a ellos, igual que te acostumbras a las guapas que te hacen caso, pocas.
The end. Gran victoria, peleada, merecida. El problema es que Sanchinarro es otro mundo y el Salesianos otra historia. No sirve lo que hayas entrenado. Para prepararte bien deberías ensayar bajo fuego real .Y, sobre todo, tocar madera.
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3 comentarios:
Vamosssss!!! Estoy orgulloso de nuestro fútbol desplegado ayer!!! Casi perfectos en defensa y efectivos en ataque...
Un apunte que vi negativo, sobre todo, en los minutos finales, fueron los cambios. Teniendo dos o tres cambios (como tenemos siempre) deberíamos hacerlos mucho más rápidos.
No tiene mucho sentido cambiarte y estar 10 minutos en el banquillo... Eso sólo vale para quedarte frío... Para descansar, con 5 minutos basta... Y en el campo rindes más!!
Ayer, el final del partido estaba interesante y todos queríamos jugarlo, pero hay que hacer cambios... Porque nos meten el último gol porque los que estaban en el campo estaban fundidos y no aguantaban la bola 10 segundos y nos comemos una mierda!!
Me deshago responsable en este segundo, ya que cuando estoy de futbolista me es imposible ser entrenador, de modo que, cuando necesitéis que juegue designar a alguien para que haga los cambios.
Gran partido ayer. La pierna sólo se me ha hinchado un poco.
Por supuesto, no me refería a que Mon fuera responsable... Cuando él hace los cambios, él manda... Pero cuando no hay nadie dirigiendo, es cosa de los que están en el banquillo ordenar a los que están jugando que se cambien... Y cosa de los que están jugando, escuchar a los del banquillo y cambiarse...
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